El Tiempo en las Raíces

2018 | 130 páginas | edição bilíngue espanhol e inglês
Capa impressa em tipografia em Amate, papel vegetal ameríndio mesoamericano.

Resultado da residencia de Dani Eizirik junto ao projeto Rezpiral em Oaxaca/MX, a partir de encontros com cinco famílias agaveras. Escrito e desenhado entre cinco colaboradores.

Dibujos & diseños ~ DANI EIZIRIK
Con dibujos de ~ ALEX WHITE & CHANA DE MOURA
Textos de ~ ALEX WHITE,  CARMELA VASQUEZ RUIZ, CATARINA ILLSLEY GRANICH, DANI EIZIRIK, VINIK JURÉ
Revisión y traducción ~ LOREAN PAULO LINCHEN
Impressão tipográfica de portada ~ LINOTIPOGRÁFICA QUINTAS, Oaxaca/MX.
Papel Amate hecho en Puebla/MX.

Este libro ha sido posible en parte con el apoyo de SACRED: Saving Agave for Culture, Recreation, Education, and Development. + sacredagave.org

La residencia es parte del proyecto Rezpiral. + rezpiral.com/

 

 


      “Los agaves son muy sensuales en su diversidad. Hipnotizan el ojo de manera singular con sus colores y formas, con sus elevadas geometrías, al desafiar el imposible en sus simetrías. Aparte de su magia visual, la familia Agavaceae seduce la gente por la resistencia en su manera de vivir. Crece majestuosa en áreas secas, rocosas y calientes, sobreviviendo a drásticos cambios climáticos en los ciclos anuales. Algunas de esas plantas parecen querer enseñarnos a seguir nuestra vida con ganas, a superar las adversidades y seguir fuertes y radiantes. Su magnetismo es tal que, a cierto punto, empecé a sentir que la gente tiene la ilusión de estar manejando la planta, pero la propia planta anda manejando la gente. Tiene usos tan vastos para nosotros, humanos, que nos tornamos unos más de los dispersores de sus semillas.”

– Dani



“El maguey es una planta que sólo produce flores una vez en su vida. Después de muchos años de crecimiento y maduración, un día empieza a adelgazar el centro de la roseta y lanza su impresionante y largo quiote o calehual, del que salen primero las flores y después los frutos que contienen las semillas. Después de esto, la planta muere. Se puede decir, que es una planta que muere de parto.”

Para hacer mezcal se deben usar magueyes maduros, ya sea velillas o capones. Los capones son los magueyes capados. El capado es una operación que debe hacerse a los magueyes que están iniciando su proceso de floración, lo cual es impedido y por tanto la formación de semillas.”

– Catarina


 


“Esa narrativa presenta encuentros con familias mezcaleras que aún lo producen de forma artesanal según preceptos ancestrales. Si conoces mucha cosa sobre el agave, espero que te guste estos senderos. Si por ventura ya has probado el mezcal de un maestro o una familia, pero no ha llegado a conocer en hecho de qué, de quien, ni de dónde viene la bebida, que esas páginas te abran caminos.”

– Alex


 

 


“Yo tenía 7 años cuando empecé a sentir esa atracción por la música y el baile. El mezcal ya lo había probado, porque mi abuelo lo tomaba mucho. Siempre tuve de cerca los aromas del mezcal en la casa. Hace dos años encontré una copita mezcalera de mi abuelo, de hace más de 20 años. Ya existían estas copitas de vidrio. Y fue algo muy especial, yo no imaginaba cuando era niña, que un día iba pensar tanto en el mezcal como ahora lo tengo tan presente. Pues encontrar una copa fue algo muy especial para mi vida, un buen recuerdo del abuelo. Nosotros somos de la Sierra Sur, es una área de mucho frío y la gente tomaba el mezcal para provocar un calor desde adentro hacia afuera. ¡Y la verdad es que funciona!”

– Carmen



“Ser independiente es de empezar de abajo, sembrándolo. Uno mismo va dando el lujo de que tipo de agave va a obtener y de que tipo de variedades de mezcal va a obtener. Porque siendo independiente es como, uno sabe en que tipo de Mezcal esta trabajando. Pero si estas comprometido con una marca, la marca te dice sabes que, destílame eso, destílame eso, o quiero este variedad, o quiero tener esto. Sino ser independiente es saber tu que tienes, o sea, que maguey estas trabajando, que tienes sembrando, que vas a tener mañana, pasado mañana.”

– L.


 

 


      “Abro una pequeña ventana de papel para las más sinceras impresiones que he podido presenciar en esa corta y bella residencia. Acá dejo deseos, como una chalupa en mar abierto: el deseo que las presiones mercantiles no se sobrepongan a los ritos ancestrales, que la espiritualidad ligada a las plantas de poder se mantenga viva en la tormenta; el deseo de que la sed global deje espacio en  la copa de los paisanos; el deseo que la industria química no se meta en los tiempos de la planta; el deseo que la minería camine a pasos cortos y que su sed no trague el agua de los manantiales; el deseo que los quiotes, en su enorme diversidad, puedan florecer entre los productores de agave, preservando su variedad genética y alimentando sus polinizadores naturales; el deseo de que los pequeños productores posan entrar en el juego que quieran con igualdad ante las reglas; el profundo deseo de que tú, que en ese instante lee esas palabras, que tu pueda promover la paz en tus decisiones y, dentro de tus limites, pueda actuar a favor de la poesía y de la ecología.”

– Dani